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¿Está funcionando esto?: el amor puesto a prueba entre la rutina y el escenario

En su tercera incursión como director, Bradley Cooper confirma que su interés no está en la superficie del espectáculo, sino en las grietas emocionales que lo sostienen. ¿Está funcionando esto? llega tres años después de Maestro —nominada a siete premios Oscar®— y ocho años después de Nace una estrella, su aclamado debut que obtuvo ocho nominaciones. Si en aquellas películas exploraba el genio artístico y el sacrificio creativo, aquí reduce la escala para centrarse en algo igual de complejo: la intimidad de una pareja enfrentada a la monotonía.

La historia sigue a Alex (Will Arnett) y Tess (Laura Dern), un matrimonio que, tras años compartidos, comienza a preguntarse si lo que los une es amor o costumbre. No hay traiciones escandalosas ni conflictos extremos; lo que existe es el desgaste silencioso de la rutina, el cansancio acumulado y la sensación de estar viviendo en piloto automático. La separación aparece no como un acto dramático, sino como una posibilidad lógica ante la falta de conexión.

Es en ese vacío donde Alex, movido más por curiosidad que por ambición, se adentra en la escena del stand-up neoyorquino. Lo que inicia como un impulso casi accidental se convierte en un espacio de catarsis. Sobre el escenario, el humor le permite decir aquello que en casa no logra articular. Cada rutina es una confesión disfrazada de broma; cada risa del público, una validación inesperada de su vulnerabilidad.

Cooper utiliza el stand-up como metáfora del despojo emocional. En el escenario no hay máscaras duraderas: la comedia exige verdad. Y es precisamente esa verdad la que obliga a Alex —y eventualmente a Tess— a mirarse con honestidad. La película sugiere que muchas crisis de pareja no se originan en la falta de amor, sino en la ausencia de empatía, de paciencia y de escucha activa. No basta con compartir un techo; es necesario compartir también las inquietudes más incómodas.

Uno de los mayores aciertos del filme es su tratamiento de los intereses particulares. Alex redescubre una parte de sí mismo que había quedado sepultada por la rutina doméstica, mientras Tess también transita su propio proceso de afirmación individual. La película plantea una pregunta incómoda pero necesaria: ¿cómo sostener una relación sin renunciar a la identidad propia? Lejos de proponer que el amor implica sacrificio absoluto, Cooper apuesta por una convivencia donde los proyectos individuales no compitan, sino que dialoguen.

En términos de dirección, ¿Está funcionando esto? es la obra más íntima y contenida de Cooper. Si en Nace una estrella predominaba la intensidad romántica y en Maestro la grandilocuencia biográfica, aquí opta por un tono más sobrio, casi minimalista. La cámara observa, acompaña, respeta los silencios. Nueva York no es un telón de fondo espectacular, sino un espacio vivo donde la comedia y la crisis conviven con naturalidad.

Will Arnett entrega una interpretación sorprendentemente vulnerable, alejándose del registro puramente cómico para construir un personaje frágil y contradictorio. Laura Dern, con su habitual precisión emocional, dota a Tess de profundidad y dignidad, evitando que quede reducida al rol de “esposa en crisis”. Juntos sostienen una dinámica creíble, cargada de tensiones pequeñas pero significativas.

Al final, ¿Está funcionando esto? invita a formular la pregunta una y otra vez, como un eco constante dentro de cualquier relación duradera. Cooper encuentra un punto de encuentro entre sus obsesiones autorales: el arte como vehículo de redención, la identidad puesta en juego y el amor como territorio incierto.

Es una película que entiende que, a veces, para que una pareja sea firme no se necesitan grandes promesas, sino gestos cotidianos de comprensión. Y que, en medio del ruido del mundo, reírse de uno mismo puede ser el primer paso para volver a amar con honestidad.

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