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Hans Bryssinck transforma el nahualismo y la espiritualidad en una experiencia íntima con Celestino

Para el director belga-mexicano Hans BryssinckCelestino no nació como una película interesada en una sola temática. Desde el origen del proyecto, su intención fue construir una obra abierta, donde distintas inquietudes convivieran y dialogaran entre sí: espiritualidad, religión, identidad, extranjería y nahualismo.

“Hay varios temas que están ahí metidos en la película y es a propósito. No quería hacer algo que tratara una sola temática”, explicó el cineasta durante una charla sobre el proceso creativo de la cinta. “Me interesa conjugar dos o tres temas y ver cómo empiezan a hacer su alquimia”.

La película sigue a Iván, un periodista extranjero que llega a México durante un año sabático y termina obsesionado con la figura del escritor desaparecido Celestino Pérez. Su búsqueda lo lleva a Tianguistengo, un pueblo envuelto en misticismo donde convivirá con las hermanas y la madre de Celestino, mientras enfrenta una transformación emocional y espiritual.

Bryssinck confesó que gran parte de la inspiración nace de su propia experiencia viviendo en México. Aunque nació en Bélgica, lleva más de una década radicando en el país y conoció territorio mexicano por primera vez hace casi 30 años.

“De alguna manera me fui acercando más y más a esta cultura”, comentó. “El personaje principal es un extranjero. Yo no soy periodista, no está basado en hechos reales, pero sí, sí, pero no”, dijo entre risas. “La inspiración viene de experiencias concretas que luego trabajamos dentro de una obra”.

 “Es muy diferente llegar a los 20 años por primera vez a México que después de muchos años, con más cercanía con las tradiciones y los elementos culturales”, explicó. “Creo que me empapé de todo eso y quedó plasmado en la película”.

Uno de los aspectos más llamativos de Celestino es la forma en que aborda el catolicismo y las espiritualidades populares mexicanas desde la mirada de un extranjero. Bryssinck reconoce que venir de una cultura europea marcó profundamente su percepción.

“Yo vengo de una cultura católica también, pero es un catolicismo muy diluido”, señaló. “Al llegar acá me encontré con un catolicismo muy vivo todavía”. “Cuando llegué a los 20 años, México me abrió los ojos hacia otro tipo de percepción y otro tipo de contacto con la realidad desde una búsqueda más espiritual”, comentó.

Esa exploración terminó conectándolo con el concepto del nahualismo, uno de los ejes simbólicos más importantes de la película. No obstante, Bryssinck aclara que no quiso representar la visión tradicional del nahual como una transformación física hacia un animal.

“Yo entendí el nahualismo más como la posibilidad de que dos almas convivan dentro de un mismo cuerpo”, explicó. “La metáfora del nahual me permitió trabajar la ambigüedad y desdibujar los límites entre uno y otro”.

A partir de esa idea, Celestino se fue transformando durante el proceso de escritura y edición hasta convertirse en una obra mucho más abstracta y emocional de lo que originalmente imaginaba el equipo.

La construcción del elenco también fue una parte esencial del proyecto. Bryssinck contó que Martha Claudia Moreno fue la primera actriz con la que imaginó el universo de la película.

“La conocí hace unos ocho años cuando ya trabajaba la historia. Vi un corto suyo y me encantó”, recordó. “Ahí formamos una amistad y una colaboración. Ella ha acompañado el proceso desde hace mucho tiempo”.

A partir de esa decisión comenzó a construir el resto del reparto, hasta encontrar a Evangelina Martínez en una etapa muy avanzada de la preproducción.“La conocí en su casa y creo que hicimos click muy pronto”, comentó. “Para mí es muy importante el vínculo que uno crea con las personas. Más allá de la relación profesional, somos personas y necesitamos comunicarnos y sentirnos”.

Actualmente, Celestino continúa buscando distribución y espera participar en nuevos festivales cinematográficos antes de su estreno comercial en salas mexicanas. 

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